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Veamos unos consejos dados por Mecánica Popular en 1984 sobre como actualizar nuestro entonces actual sistema de audio, poniendo en perspectiva las novedades tecnológicas de ese año y conozcamos un poco más como esas "nuevas características tecnológicas" ayudarían a mejorar el sonido de la Alta Fidelidad.
Son tantos y tan atractivos los equipos que el mercado nos ofrece actualmente en una renovación constante, son tan notables los perefeccionamientos que cada modelo aporta en relación con los que le precedieron, que el audiófilo de hoy se ve apurado para mantener un equilibrio racional en sus desiciones de compra frente a lo que hay y a lo que verdaderamente necesita.
Uno de los equipos que más enciende la imaginación de los amantes de la música es el aparato reproductor de discos digitales d audio. La aparición de esta nueva modalidad no constituye simplemente un perfeccionamiento del tocadiscos tradicional, sino que es presentado como una nueva dimensión en la reproducción sonora con ventajas tales como amplio alcance dinámico, respuesta de frecuencia sin limitaciones, distrosión extremadamente baja y ausencia de desgaste, entre otras.
¿Debemos conformarnos por ahora con el tocadiscos que tenemos o ya no se puede prescindir del nuevo equipo reproductor de discos compactos? Un dato inevitable en nuestro proceso decisorio debe ser la actual existencia de tales discos. Los cálculos más optimistas señalan que hacia finales de este año la gama de música disponible en discos compactos no llegará a una décima parte de lo que se puede conseguir en discos de larga duración (LPs). Y en cuanto a la calidad de las ejecuciones, hasta ahora parece que la selección inmensamente mayor ofrecida por los LPs se lleva la ventaja.
Si los discos compactos que están disponibles motivan al comprador en potencia de un equipo a probarlos, se puede decir que entre las unidades existentes las hay muy buenas. Algunos equipos sofisticados y por tanto algo costosos tienen una magnífica calidad sonora.
Estando la tecnología digital todavía en pañales, puede aflorar el pensamiento de que estén en camino de las tiendas de audio modelos todavía mejores y de precio más reducido. Esto invitaría a no apresurarse en espera de un verdadero ascenso para nuestro sistema sonoro. Pero lo cierto es que los especialistas creen que los mejoramientos serán muy sutiles y prácticamente inaudibles para la mayor parte de los oyentes de música grabada. Los refinamientos menores continuarán ciertamente pero no se prevee sean de tal magnitud que merezcan un aplazamiento de compra.
En cuanto a precios, es posible que los modelos más sencillos estén dentro de algún tiempo en el mercado norteamericano en torno a los US$300. Pero la comodidad y versatilidad de los modelos actuales, con control remoto, cuyo precio gira en torno a los US$500, son en verdad muy atractivos.
El cartucho sonoro
Sí el cartucho sonoro, el transductor electromagnético de una cabeza fonocaptora que convierte las vibraciones de la aguja en señales eléctricas, que se tiene en el sistema estereofónico hogareño tien más de dos años, es posible que ya necesite remplazodebido a la edad y al desgaste. Es posible también que los avances en diseño y en fabricación lo hayan velto obsoleto.
Todos saben por experiencia que una aguja gastada genera una distorión audible además de gastar los discos. Si se observa un aumento en la aspereza, en la granulosidad o "quebraduras" en los pasajes altos, especialmente cerca del extremo del lado (del disco), hay que proceder a limpiar la aguja. En caso de que esto no elimine la dificultad, debe remplazarse la aguja o finalmente salir en busca de un cartucho sonoro nuevo.
Estando justificada la compra de un cartucho sonoro nuevo, si la limpieza o el remplazo de la aguja no resolvió el problema, es lógico analizar lo que el mercado de audio ofrece en el sector de estos componentes. El refinamiento más importante ha tenido lugar en los modelos sofisticados que están equipados con agujas de contacto lineal, en las que el área elevada y estrecha de contacto con el surco ejora el seguimiento a la vez que mantiene baja la presión sobre el disco, lo que también reduce el desgaste del disco y de la aguja.
La tecnología también ha logrado importantes perfeccionamienotos en la pulimentación de la superficie de las puntas de diamante, que aumenta la expectativa de vida tanto de la aguja como del vinilo de los discos, y en los materiales del cantilever (palanca porta aguja), que continúa reduciendo la masa móvil del conjunto de la aguja, mejorando la capacidad de seguimiento de la alta frecuencia y aminorando la probabilidad de un mal seguimiento que resulte noscivo para el disco.
Un cartucho sonoro de los modelos más recientes, debido al mejoramiento en las técnicas de fabricación, tiene muy perfeccionada la parte que genera la señal eléctrica, y los cartuchos sonoros de bobina móvil, que ahora son más baratos, entregan una señal de salida lo suficientemente alta como para hacer inecesarios un preamplificador separado o un transformador elevador (cuya tensión de salida es más alta que la de entrada).
En caso de adquirir un cartucho de imán móvil, debería considerarse también la compra de un preamplificador que permita la sintonización precisa de su respuesta con la carga resistiva y capacitiva variable.
Y si termina con un cartucho de bobina móvil de bajo rendimiento, entonces puede necesitarse un preamplificador incorporado (al preamplificador) de elevada ganancia.
El preamplificador
Podemos decir que cuando el sistema de audio que tenemos sobrepasa las facilidades de control ha llegado el momento de considerar la adquisición de un nuevo preamplificador.
Si el preamplificador actual tiene dos entradas de nivel de línea, como, por ejemplo, para un sintonizador y una entrada auxiliar, podemos perfectamente acomodar un sintonizador y un tocadiscos de discos compactos. Sin embargo, si en algún momento decidimos utilizar nuestro sistema para el sonido del video nos veremos precisados a un constante y molesto enchufe y desenchufe. Además, una de las nuevas grabadoras de video Beta Hi-Fi o VHS Hi-Fi con un conjunto de circuitos de audio de elevado rendimientotoma otro circuito de lazo separado para monitor de la cinta. Si seguimos añadiendo equipos, de acuerdo con las múltiples necesidades de hoy, se puede tener un sintonizador separado prara el componente de video, un reproductor de discos de video y hasta la salida de audo de una computadora hogareña o un teclado electrónico.
Todo esto se resuelve elevando la categoría de nuestro amplificado. Pero si no se quiere descartar el que tenemos, un método más simple y más barato consiste en utilizar una caja de interruptores.
No piense que ha llegado la hora de cambiar su preamplificador porque sus interruptores se hallan vuelto ruidosos e intermitentes. Estos problemas, que aparecen al cabo de un tiempo de uso, por lo general ceden ante una abundante aplicación de un limpiador de sintonizadores del tipo rociador en el interior de las piezas defectuosas.
Tocadiscos y brazo sonoro
Es indudable que el tocadiscos super en longevidad al cartucho sonoro e incluso puede que haya que cambiar varias veces el cartucho antes de que sea necesari remplazar el tocadiscos. Pero eventualmente este componente de audio también se rinde al paso de los años. Y la señal más característica de envejecimiento que se puede detectar en una combinación de plato giradiscos brazo sonoro es el aumento en el ruido de baja frecuencia.
El ruido mecánico de fondo, del que están virtualmente libres los modelos más modernos, es un problema que comienza a hacerse presente con el tiempo cuando los rodamientos se desgastan o cuando reciben algún daño al trasladar el equipo sin un adecuado empaquetamiento y una cuidadosa manipulación. Este ruido de baja frecuencia, semejante a un rumor sordo, se transmite hasta la aguja del cartucho fonocaptor.
El problema, que se hace machaconamente molesto mucho antes de que sea identificado con claridad, puede ser comprobado subiendo el control de tonos bajos mientras se reproduce un disco a un volumen normal y estando atento para ver si se puede oír el ruido mecánico de fondo.
La retroalimentación acústica o mecánica -un fenómeno cuya posibilidad aumenta con las mejores grabaciones y las superficies de discos más serenas - se combate aislando el plato giratorio y el brazo sobre un subchasis separado y suavemente montado en resortes. Y es presisamente este tipo de construcción la que cada día está más a la disposición de los usuarios de componentes de audio a precios reducidos.
Los brazos sonoros han mejorado mucho en los últimos tiempos. Se han vuelto más ligeros y sin embargo más rígidos. Los dispositivos de seguimiento en línea recta -que disminuyen el error en
Estando la tecnología digital todavía en pañales, puede aflorar el pensamiento de que estén en camino de las tiendas de audio modelos todavía mejores y de precio más reducido. Esto invitaría a no apresurarse en espera de un verdadero ascenso para nuestro sistema sonoro. Pero lo cierto es que los especialistas creen que los mejoramientos serán muy sutiles y prácticamente inaudibles para la mayor parte de los oyentes de música grabada. Los refinamientos menores continuarán ciertamente pero no se prevee sean de tal magnitud que merezcan un aplazamiento de compra.
En cuanto a precios, es posible que los modelos más sencillos estén dentro de algún tiempo en el mercado norteamericano en torno a los US$300. Pero la comodidad y versatilidad de los modelos actuales, con control remoto, cuyo precio gira en torno a los US$500, son en verdad muy atractivos.
El cartucho sonoro
Sí el cartucho sonoro, el transductor electromagnético de una cabeza fonocaptora que convierte las vibraciones de la aguja en señales eléctricas, que se tiene en el sistema estereofónico hogareño tien más de dos años, es posible que ya necesite remplazodebido a la edad y al desgaste. Es posible también que los avances en diseño y en fabricación lo hayan velto obsoleto.
Todos saben por experiencia que una aguja gastada genera una distorión audible además de gastar los discos. Si se observa un aumento en la aspereza, en la granulosidad o "quebraduras" en los pasajes altos, especialmente cerca del extremo del lado (del disco), hay que proceder a limpiar la aguja. En caso de que esto no elimine la dificultad, debe remplazarse la aguja o finalmente salir en busca de un cartucho sonoro nuevo.
Estando justificada la compra de un cartucho sonoro nuevo, si la limpieza o el remplazo de la aguja no resolvió el problema, es lógico analizar lo que el mercado de audio ofrece en el sector de estos componentes. El refinamiento más importante ha tenido lugar en los modelos sofisticados que están equipados con agujas de contacto lineal, en las que el área elevada y estrecha de contacto con el surco ejora el seguimiento a la vez que mantiene baja la presión sobre el disco, lo que también reduce el desgaste del disco y de la aguja.
La tecnología también ha logrado importantes perfeccionamienotos en la pulimentación de la superficie de las puntas de diamante, que aumenta la expectativa de vida tanto de la aguja como del vinilo de los discos, y en los materiales del cantilever (palanca porta aguja), que continúa reduciendo la masa móvil del conjunto de la aguja, mejorando la capacidad de seguimiento de la alta frecuencia y aminorando la probabilidad de un mal seguimiento que resulte noscivo para el disco.
Un cartucho sonoro de los modelos más recientes, debido al mejoramiento en las técnicas de fabricación, tiene muy perfeccionada la parte que genera la señal eléctrica, y los cartuchos sonoros de bobina móvil, que ahora son más baratos, entregan una señal de salida lo suficientemente alta como para hacer inecesarios un preamplificador separado o un transformador elevador (cuya tensión de salida es más alta que la de entrada).
En caso de adquirir un cartucho de imán móvil, debería considerarse también la compra de un preamplificador que permita la sintonización precisa de su respuesta con la carga resistiva y capacitiva variable.
Y si termina con un cartucho de bobina móvil de bajo rendimiento, entonces puede necesitarse un preamplificador incorporado (al preamplificador) de elevada ganancia.
El preamplificador
Podemos decir que cuando el sistema de audio que tenemos sobrepasa las facilidades de control ha llegado el momento de considerar la adquisición de un nuevo preamplificador.
Si el preamplificador actual tiene dos entradas de nivel de línea, como, por ejemplo, para un sintonizador y una entrada auxiliar, podemos perfectamente acomodar un sintonizador y un tocadiscos de discos compactos. Sin embargo, si en algún momento decidimos utilizar nuestro sistema para el sonido del video nos veremos precisados a un constante y molesto enchufe y desenchufe. Además, una de las nuevas grabadoras de video Beta Hi-Fi o VHS Hi-Fi con un conjunto de circuitos de audio de elevado rendimientotoma otro circuito de lazo separado para monitor de la cinta. Si seguimos añadiendo equipos, de acuerdo con las múltiples necesidades de hoy, se puede tener un sintonizador separado prara el componente de video, un reproductor de discos de video y hasta la salida de audo de una computadora hogareña o un teclado electrónico.
Todo esto se resuelve elevando la categoría de nuestro amplificado. Pero si no se quiere descartar el que tenemos, un método más simple y más barato consiste en utilizar una caja de interruptores.
No piense que ha llegado la hora de cambiar su preamplificador porque sus interruptores se hallan vuelto ruidosos e intermitentes. Estos problemas, que aparecen al cabo de un tiempo de uso, por lo general ceden ante una abundante aplicación de un limpiador de sintonizadores del tipo rociador en el interior de las piezas defectuosas.
Tocadiscos y brazo sonoro
Es indudable que el tocadiscos super en longevidad al cartucho sonoro e incluso puede que haya que cambiar varias veces el cartucho antes de que sea necesari remplazar el tocadiscos. Pero eventualmente este componente de audio también se rinde al paso de los años. Y la señal más característica de envejecimiento que se puede detectar en una combinación de plato giradiscos brazo sonoro es el aumento en el ruido de baja frecuencia.
El ruido mecánico de fondo, del que están virtualmente libres los modelos más modernos, es un problema que comienza a hacerse presente con el tiempo cuando los rodamientos se desgastan o cuando reciben algún daño al trasladar el equipo sin un adecuado empaquetamiento y una cuidadosa manipulación. Este ruido de baja frecuencia, semejante a un rumor sordo, se transmite hasta la aguja del cartucho fonocaptor.
El problema, que se hace machaconamente molesto mucho antes de que sea identificado con claridad, puede ser comprobado subiendo el control de tonos bajos mientras se reproduce un disco a un volumen normal y estando atento para ver si se puede oír el ruido mecánico de fondo.
La retroalimentación acústica o mecánica -un fenómeno cuya posibilidad aumenta con las mejores grabaciones y las superficies de discos más serenas - se combate aislando el plato giratorio y el brazo sobre un subchasis separado y suavemente montado en resortes. Y es presisamente este tipo de construcción la que cada día está más a la disposición de los usuarios de componentes de audio a precios reducidos.
Los brazos sonoros han mejorado mucho en los últimos tiempos. Se han vuelto más ligeros y sin embargo más rígidos. Los dispositivos de seguimiento en línea recta -que disminuyen el error en